En los platós ella ríe, chilla, se enfada, se 'desenfada'..., pero sobre todo llora, llora mucho (y eso que dice que siempre dice que no va a hacerlo). Y es que la Esteban entiende más de esto de audiencias que los propios programadores de las cadenas y sabe que nada mejor que unos pucheritos para que el share suba como la espuma.