Desde entonces, la Esteban no ha parado. Ha vendido exclusivas a diestro y siniestro y no ha dejado de estar nunca en el "candelabro" (como diría nuestra querida Sofía Mazagatos), algo de lo que pocas famosas de su categoría pueden presumir. Belén ha aprendido mucho en estos años y, a pesar de su escasa facilidad de palabra, sabe desenvolverse como pez en el agua en cualquier plató que se precie.