Si algo bueno tuvo para Belén su agitada estancia en 'Ambiciones' fue que aprendió muy bien la lección. La chica tímida de Moratalaz había descubierto lo fácil que era ganar dinero vendiendo exclusivas, y de no querer ni ver las cámaras, se convirtió en un 'animal televisivo'. Belén ya no sería nunca más Belén, había nacido 'la Esteban'.